Ahí la tienen, desde el frío rincón de Massachusetts, donde parece que los inviernos largos le han dejado demasiado tiempo libre, está nuestra chica, Bunnybad871. Podría decir que es una zorra con un conejo en el nombre, pero eso ya lo dedujeron, ¿no? Lo que me sorprende es que a pesar de llamarse Bunnybad, no hay orejitas de conejo o colitas esponjosas a la vista, pura decepción, pero vamos, no es como si las necesitaras viendo lo que hace con sus manos.
Esta chica no necesita un tema de sala porque ella misma es todo un espectáculo. Sin etiqueta alguna -ninguna- que la defina, es una verdadera caja de sorpresas, pero no del tipo que podrías regalar en Navidad. A veces es un poco como “dame lo que tienes, nene” y otras como “voy a jugar con mi cuerpo mientras la pantalla arde”. Es como si estuvieras sintonizando un programa de cocina, pero en lugar de guisos, ella prepara otra cosa desde su cama.
